Una adolescente madre denunció un caso de tráfico de bebés

La chica de 14 años denunció ante la policía que dos mujeres llegaron a villa Banana para comprarle a su beba por 7000 pesos.

Por Alicia Simeoni


La directora del Distrito Sudoeste, Susana Bartolomé.
"Tratan de tentar a quienes tienen muchas necesidades".

Con la propuesta de pagar 7000 pesos, dos mujeres intentaron quedarse con la beba de 4 meses de una chica de 14 años, Lorena, que vive en Pascual Rosas al 2.500 en villa Banana, en el Distrito Sudoeste de la ciudad. Presionada en dos oportunidades por quienes le decían que si recibía el dinero iba a poder criar mejor a su hijo mayor, de 2 años, la madre adolescente, sola y muy pobre hizo la denuncia en la comisaría 13ª y aportó datos para un identikit de las personas que la interceptaron un par de veces y le pidieron que lo pensara ya que volverían por su respuesta. La directora del distrito zonal, Susana Bartolomé, ubicó el hecho como un caso de "tráfico de bebés donde aparece el dinero porque hay alguien dispuesto a comprar" y aunque no siempre se encuentre con quien quiera vender. "La víctima seleccionada, como en este caso, es alguien que no tuvo ni tiene recursos para elegir y que además de todo ese peso se suma el de culpabilizarse por lo que le pasa", explicó Bartolomé. "Yo sé que me equivoqué pero quiero que me ayuden y me dejen criar sola y tranquila a mis hijos", repitió Lorena a la prensa.

 Las dos mujeres que llegaron en auto hasta la zona de Villa Banana intentaron quedarse con la beba de 4 meses de Lorena, una chica de 14 años que tiene a esa niña y a un varón de 2 años. Las "compradoras" llegaron en auto, en uno blanco el día lunes y en otro "moradito" anteayer, según contó la chica, dio detalles a la policía e hizo un identikit de las dos desconocidas, al parecer una de ellas vecina de su madre que vive en la otra punta de la ciudad, en Puente Gallego.

 En apretada síntesis la historia de Lorena es mucho más que dura y parecida a la de muchas niñas solas que crecen en hogares de tránsito, en este caso y como ella lo mencionó en HOPROME, que cursó hasta el séptimo año y dejó de asistir a la escuela porque a los doce quedó embarazada de su primer bebé. Ahora, a los 14 tuvo a su beba y el papá de los niños es un joven de 19 años que hace un mes que está detenido. Lorena está con sus chicos en el albergue pobrísimo que le proporciona una amiga del barrio.

  Ayer tanto esa amiga como la trabajadora social Ana María Cámpora hablaron sobre el hecho policial como un caso aislado, no se conocen o nadie recuerda en la zona algo parecido a lo que hicieron quienes con desparpajo exhibieron $ 7.000, o algo más, para que Lorena les entregara a su hija y por lo que la chica fue a denunciar a la seccional 13ª. El motivo que le invocaron fue que la beba iba a estar mejor con una "medica que no podía tener hijos".

  La directora del Distrito, Susana Bartolomé, tuvo una lectura de lo que pasó en la semana a modo de conclusión: "Es una de las formas del tráfico de bebés donde aparece el dinero porque hay alguien con la intención de comprar y otros que pueden llegar a comerciar. La idea que siempre manejan es la de tratar de tentar a quienes tienen muchas necesidades. Como en el caso de Lorena son mujeres, mamás adolescentes, solas, muy pobres, niñas que no tienen posibilidad de elegir y llegan a la maternidad como una forma de realización, de tener algo propio. Pero pese a tantas necesidades no se sintió tentada por el dinero. Eso sí, está con una profunda angustia, llora todo el tiempo por la sensación de inseguridad y de la posibilidad de la pérdida de lo único que tiene... Es una situación de tanta injusticia que irrita".

 "Me las arreglo como puedo, voy pidiendo ayuda, me dan la comida en el comedor", explicó la chica ayer ante las cámaras de Canal 3 y casi siempre entre llantos dijo que lo único que quiere es tener su casita "criar sola a mis hijos, no quiero lujos pero sí estar con ellos, que nadie me los quiera quitar y un trabajito para mantenerlos". Después de la exposición de necesidades la misma chica flaquita y de pelo cortito se reconoció culpable: "Yo sé que me equivoqué", dijo. Fue tan clara que no había posibilidad de entender otra cosa. La equivocación invocada tiene que ver con la que aparece como inseparable posibilidad, el tener relaciones sexuales y quedar embarazada. Aunque estaba ocupada con el miedo y la angustia que le provocó la presión para que entregara a su hija tuvo tiempo para una especie de pedido de perdón hacia la sociedad.

 "Se culpa como si hubiese tenido posibilidad de elegir", dijo la directora del Distrito Centro que también observó que una de las personas que le ofreció alguna ayuda invocó que "pese a que ella se había equivocado, Dios la iba a ayudar y no estaría sola".

 Algo de lo que delante de las mismas cámaras dijo un rato después pintó el cuadro que vive a diario: "Necesito unas chapas para armarme una casita y un colchón porque estamos durmiendo los tres juntos". Ella y sus dos bebés.