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ERRADICAN BASURALES CON EL APORTE DE LOS CIRUJAS Basura, cosa de vecinos El Distrito Oeste puso en marcha una iniciativa que permitió eliminar gran parte de los basurales resultantes del trabajo de los cirujas. La iniciativa involucra a los propios trabajadores informales de los residuos, con una mirada social, teniendo en cuenta su fuente de trabajo.
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La experiencia de Santa Lucía se extenderá a otros barrios. |
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Para deshacer un nudo hay que comenzar por encontrar la punta del
hilo. Y en el Distrito Oeste
parecen haberle encontrado la punta al ovillo de la basura. A principio de
año se creó un sistema de recolección interna en el barrio Santa Lucía,
con lo que se redujeron de diez a uno los basurales. La semana pasada
comenzó un proceso similar en Villa Banana y Villa Urquiza, pero
abarcando 30 basurales y en tres o cuatro semanas se comenzará en el
asentamiento La Lagunita. De acuerdo a un diagnóstico realizado a
comienzos de la gestión del intendente Miguel Lifschitz, en el Distrito
Oeste de la ciudad hay entre 65 y 75 basurales crónicos de grandes
dimensiones, de los que viven unas 1000 familias dedicadas al cirujeo.
Frente a la demanda de los vecinos de erradicar los basurales, la titular
del Distrito Oeste, Susana Bartolomé, apela a una mirada social para el
tema.
"Detectamos que los basurales estaban ubicados ‑no por
casualidad‑ en los caminos y en el trayecto que los cirujas o los
recolectores urbanos hacen hacia el depósito. Entonces dijimos que no
podemos dejar de poner la mirada en qué está pasando con cada basural,
para poder corregir el problema", afirmó Bartolomé, antes de
detalar que "los basurales no se gestan sólo por conductas de
inadaptados sociales que tiran el residuo a cualquier hora, sino que son
el producto de una gran cantidad de gente y de familias que trabajan en
relación a la basura". Entonces se decidió abordar estrategias
distintas de acuerdo al lugar adonde se iba a implementar la operatoria de
erradicación del basural, y de acuerdo a analizar la situación de las
instituciones que participan en el barrio.
En la experiencia de Santa Lucía trabajan 20 vecinos del barrio
que tratan de mantenerlo limpio. Además hay diez jóvenes dedicados a la
divulgación ambiental. "Se hizo una gran obra, con senderos, los
propios vecinos construyeron un santuario del Gauchito Gil, fueron apropiándose
del lugar que era un basural", relató Bartolomé.
A diferencia de los barrios regulares, en las villas los vecinos
sacan la basura a la avenida más cercana, como pueden, porque el camión
recolector no puede entrar en la trama urbana irregular de los
asentamientos. Es por eso que planteó "formar una cooperativa de
trabajo con veinte adultos y veinte chicos del lugar, para potenciar las
posibilidades de permanecer en condiciones de buena higiene.
"Contratamos unos carritos de recolección y discutimos con la gente
en asamblea en qué horario hacer la recolección interna en el barrio,
para poder combinar con la empresa de residuos para que cuando ellos pasan
estén rellenando los volquetes, y así la basura no permanezca mucho
tiempo".
En este sentido, Bartolomé destacó que se trata de "una
cuestión de coordinación de cosas, de suma, de una mirada distinta, y de
decir que el problema acá no es la desidia, sino que no tienen un sistema
de recolección interna entonces la sacan como pueden a las calles adonde
pasa la recolección".
Con esta nueva operatoria, se estima que se podrán erradicar los
basurales que están por calles Felipe Moré, 27 de Febrero y Avellaneda,
origen de permanentes quejas de los vecinos. Además, en tres o cuatro
semanas se comenzará a trabajar en La Lagunita también es un barrio con
mucha basura, donde el 98 % de las familias viven del cirujeo", afirmó
Bartolomé y agregó: "Estamos trabajando en un espacio de terreno
que llamamos espacio de recuperación urbana, adonde van a tener lugar
para trabajar los que viven del cirujeo. Aspiramos a que crezcan a partir
de esta tarea y esto es lo que les decimos: nosotros no estamos en contra
de ustedes, vamos a favor de sus familias, del barrio, de la salud, pero
ustedes a su actividad la pueden seguir haciendo".
En este contexto, todos los proyectos tienen en cuenta a aquellas
personas que viven de la recolección urbana de residuos. Sin embargo, la
tarea no es fácil: "El ciruja es muy desconfiado. La relación que
ha tenido con la Municipalidad se tensó a partir de que no pueden entrar
al microcentro, de que les sacan el caballo o la bicicleta, por eso de que
no te puedo multar pero te saco la herramienta. Entonces, la relación que
el municipio ha construido con este sector no es de confianza. Nosotros
tenemos que remontar ‑para llegar a esta construcción‑ años
de destrucción de su autoestima. En función de eso no nos es fácil
trabajar con ellos, pero queremos reconstruir esos lazos y generar
confianza", explicó la directora del Distrito Oeste, para reconocer
luego al problema del cirujeo como una situación que "no se puede
modificar en tanto y en cuanto no cambien las relaciones estructurales del
sistema capitalista en el cuál vivimos, pero sí se pueden mejorar las
condiciones en las cuáles el ciruja se relaciona con su trabajo, y el
entorno del barrio".
Por otra parte, la funcionaria aseguró que "combinando varias
cosas como el trabajo genuino ‑porque estamos dando trabajo a la
gente del barrio‑ poniéndole una nueva mirada a la basura, que es
la mirada social, y a su vez el cuidado del medioambiente, el tema de la
salud y de la higiene urbana, se construye un proyecto de esta
naturaleza", y destacó que el proyecto de Villa Banana y Villa
Urquiza "tiene un alto impacto porque abarca a 20 jóvenes que han
sido mamás y papás adolescentes, con lo cual estamos dando una respuesta
también a un sector que es vulnerable que es el de la juventud en situación
de pobreza".
Con respecto a los plazos del proceso, Bartolomé explicó que
cuando empezaron a trabajar en Santa Lucía también comenzaron a trabajar
con estos lugares, por etapas. "En el mapa del Distrito marcamos ocho
intervenciones que hay que hacer. Ya vamos a tener tres, y en el corto
plazo alcanzaremos la mitad. Después las otras cuatro todavía no las
hemos planificado, porque cada realidad es distinta, para cada lugar
tenemos una propuesta diferente. Lo que no es diferente es que hacemos
participar a la gente, que le damos trabajo, que tomamos jóvenes y que lo
involucramos al ciruja. En estas cuatro cosas no nos movemos, después en
lo demás entra el debate del barrio. Es un proceso muy rico".
Por último, sentenció: "Los rosarinos tenemos que entender
que la basura no es un problema de la Municipalidad, es de todos. La
ciudad después tiene que establecer cómo dispone sus residuos, que tiene
que tener un sistema de recolección de residuos, pero del problema de la
basura en la calle nos tenemos que hacer cargo todos. A vos te molesta el
basural en la calle, pero ¿qué hacemos vos y yo para que ese basural
desaparezca? Un paso es este, respetar al que trabaja en ese
basural".
Informe: Paula Kearney
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