De poner el cuerpo a los remates al boom sojero

Las Mujeres en Lucha cumplen 10 años. Aparecieron cantando el himno para frenar cientos de remates durante el menemismo. Hoy aseguran que el movimiento sigue teniendo razón de existir

Por Alicia Simeoni


Ana Galmarini, de las primeras integrantes del Movimiento.
Ahora la lucha es contra la concentración y extranjerización

  Cantaron las estrofas del Himno, se subieron a tractores envueltos con banderas argentinas, impulsaron acciones locales, regionales y nacionales. Así las integrantes del Movimiento de Mujeres en Lucha enfrentaron a partir de 1995 los remates de campos y campos con que la política de Carlos Menem quería expulsar a 200.000 productores. Cuando el MML cumple 10 años -el miércoles próximo a partir de las 17.30 habrá una conmemoración en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia- una de sus integrantes, Ana Galmarini, dice que todavía queda mucho por hacer porque cada vez es mayor la concentración y la extranjerización de la tierra de los argentinos. Las mujeres agropecuarias pusieron presencia contra el modelo económico pero también debieron sobrellevar resistencias y prejuicios familiares y sectoriales en cuanto al modo específico de participación diseñado. Sin definición previa que tuviera en cuenta una mirada de género, ellas lograron transitar experiencias de expresión, trabajo y protagonismo "de los que no se vuelve atrás", dice Galmarini y que ahora las posiciona en otro lugar, con conocimiento, sensibilidad y comprensión de los problemas de otras mujeres.

 -¿Las Mujeres en Lucha tienen tarea pendiente?

 -Ese es un tema que en estos días mueve a la reflexión. Tuvimos logros muy importantes porque muchos productores conservan sus chacras a partir de que paramos remates y de que otros muchos no se hicieron ante el temor que llegáramos hasta esos lugares. También hicimos un aporte importantísimo para que no se privatice el Banco Nación porque si bien nuestros campos tenían la bandera de remate del banco tomamos conciencia que había entre 12 a 13 millones de hectáreas hipotecadas. Si se privatizaba el Nación ni siquiera íbamos a saber en manos de quien quedarían nuestras tierras.

 -Ustedes hablan del problema de la concentración y extranjerización de la tierra...

 -El problema de la tierra no es sólo un problema de los chacareros sino un tema nacional porque mientras en el país sigan existiendo 15 o 20 mil grandes terratenientes que son dueños de más de la mitad de la tierra no va a haber desarrollo posible para la Nación. Por eso la consigna que levantamos es 'Por un millón de chacras' donde puedan volver a tener tierra todos los expulsados de estos años y quienes quieran trabajarla. Sabemos que esto no se va a lograr con estos gobiernos ni sólo desde el MML. Cambiar la estructura agraria latifundista debe ser una lucha del pueblo en su conjunto. El parar los remates y conseguir una refinanciación no era una solución definitiva.

 -Muchas de las mujeres que integran el movimiento y que pararon tantos remates están hoy en buena situación, 'boom' sojero mediante...¿Eso desactiva el movimiento?

 -La imagen es la de que el campo está pasando por el mejor momento de la historia con una soja que vale más de $ 500. De hecho la situación cambió, sobre todo en la zona pampeana y para quienes producen soja, producto de la salida de la convertibilidad y de los altos precios internacionales. Para esta zona se solucionó en la mayor parte el problema del endeudamiento por el que salimos a la lucha. Pero todavía quedan miles y miles de productores, los más pequeños y los que pertenecen a las economías regionales que producen para el mercado interno, caña de azúcar, algodón, yerba, que siguen con la amenaza del remate sobre los campos. De todos modos los cambios, aun para la zona pampeana, son coyunturales pero no significaron un cambio de política agraria en el país. Esta política es de continuidad y es más de lo mismo, ya que aumenta el proceso de concentración y de extranjerización de la tierra. ­¿Cómo vamos a terminar nuestra tarea?.

 -¿Cómo tomaron los hombres del sector la participación de las mujeres?

 -No fue fácil dejar el delantal y salir a lucha. Para muchas mujeres hubo mucha resistencia y poco apoyo en medio de tanta angustia No sólo por parte de sus maridos sino también de sus hijos. Lucy de Cornelis, fundadora del MML siempre recuerda--también lo dice a Rosario/12- que para quebrar el movimiento se decían muchas cosas, entre ellas que no íbamos a evitar remates sino a encuentros con amantes. Lucy dice: "Alguna vez volví y encontré mi casa cerrada, me bañaba en un baño que había fuera, volvía a cambiarme y me iba a parar otro remate.Fue duro, era un desgaste, pero también ganamos un lugar".