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Lifschitz no tiene el "sí" fácil A pocas horas de asumir, el gremio de los municipales le recordó que está pendiente el pago un mínimo aumento salarial. Pero el intendente pretende marcar la cancha de entrada para después comenzar formalmente con las negociaciones. De otra manera, no se entiende la negativa a un acuerdo que ya estaba cerrado. Por Leo Ricciardino * |
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El recién
asumido intendente Miguel Lifschitz no sólo busca un salto cualitativo en
su gestión que ponga a la administración municipal en otros lugares en
los que no estuvo en estos últimos ocho años, sino que además buscará
una profunda reforma administrativa que otorgue una mayor celeridad y
eficacia a los trámites. Para eso necesitará contar con la colaboración
de los miles de agentes que se ubican en los peldaños medios y bajos del
escalafón. Pero su
relación con los trabajadores no ha comenzado de la mejor forma. A
cuarenta y ocho horas de haber asumido tuvo el primer encontronazo con el
gremio de los municipales. El flamante intendente asegura que no habrá
aumento salarial al corto plazo y, es más, se niega a reconocer un
acuerdo que había suscripto su antecesor, Hermes Binner. Ese
entendimiento con los trabajadores de la administración local indicaba un
incremento salarial de 80 pesos y luego otros 20 para completar los 100
pesos, es decir el 50 por ciento que los municipales consideran que deben
incrementarse sus salarios por el enganche con el aumento a los privados
que ya había puesto en marcha la breve presidencia de Eduardo Duhalde. Los
municipales de Rosario ‑‑y los de toda la
provincia‑‑ reclamaron junto a los gremios que nuclean a los
estatales santafesinos por entender que pertenecen a la misma patronal, más
allá de los niveles, y que esa patronal es el Estado. A ragañadientes,
Binner concedió este acuerdo. Los primeros 80 pesos se pagaron pero ahora
Lifschitz jura que nunca se habló de los 20 restantes, cuando hay cientos
de testigos y las publicaciones de los diarios que marcan algo
absolutamente diferente. El
secretario general del gremio, Néstor Ferrazza, cree por ahora que no es
el momento ideal para presionar al nuevo intendente, pero ya ha dicho que
no le dará mucho tiempo. Además, el panorama de las fiestas de fin de año
pondrá nerviosos a muchos agentes que esperaban completar el aumento
pautado para diciembre y sumar ese incremento al aguinaldo. Todo esto
obligará al gremio a ponerse en marcha y comenzar a golpear las puertas
del Palacio de los Leones para llegar a sentarse frente al escritorio de
Lifschitz antes de que comience el 2004. En
realidad, no es mucho el dinero que está en juego, pero si se lo mira
como antecedente de las negociaciones salariales es un escollo en el marco
de las aspiraciones de los agentes públicos que en realidad quieren
llegar como sus pares provinciales, al aumento de 200 en total. Para lo
cual resta recorrer un largo camino. El
intendente Lifschitz habló sin calcular demasiado o queriendo no aparecer con el "sí" tan fácil,
pretendiendo marcar la cancha de entrada para después comenzar
formalmente con las negociaciones. De otra manera, no se entiende la
negativa a un acuerdo que ya estaba cerrado. Como es a él a quien le
tocará darlo, probablemente haya querido armar de nuevo el escenario y no
otorgar el incremento sencillamente, en el marco de la continuidad de la gestión anterior. Como
sea, nadie rifa la relación con un gremio poderoso por 20 pesos. Más
teniendo en cuenta que necesitará de la colaboración sindical para
atravesar el período sin sobresaltos. Y sobre todo especulando con el
nuevo impulso que querrá darle al área administrativa con las reformas
que considere necesarias para hacer una administración más eficiente. El
principal responsable de estas reformas es el nuevo subsecretario de
Gobierno Horacio Ghirardi. Un hombre de carrera y de confianza de
Lifschitz que adelantó en un reportaje a este medio, citando a un teórico
de la ciencia política, que "las reformas no se hacen contra la
burocracia sino con ella". En pocos
días se sabrá si Lifschitz piensa lo mismo que su funcionario o si por
el contrario pretende arriesgar en una primera batalla su relación política
con el gremio que nuclea a todos sus empleados. * lricciardino@hotmail.com |
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